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Componentes básicos de
hardware y software
Qué debes controlar de un ordenador
Desde la entrada de los famosos Sinclair Spectrum ZX80 en nuestro país, la informática ha evolucionado considerablemente. Los primeros ordenadores, con únicamente 16KB de memoria RAM y sin disco duro, hacían las delicias de todos en cuanto a juegos y alguna que otra aplicación.
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En un principio, y aunque
estaban pensados únicamente para juegos y pequeños programas en Basic, se
podían realizar otras muchas tareas que no dejaban de resultar
espectaculares en su época: controlar un brazo robot, usar la tortuga del
lenguaje de programación LOGO, etc.
En esa época, en la que los recursos de los que disponían los ordenadores
eran muy limitados, los programadores hacían verdaderos esfuerzos para
conseguir aprovecharlos al máximo. Así, en simplemente 48KB se conseguían
introducir juegos y aplicaciones, hazaña que hoy en día nos parecería
imposible de hacer.
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Más recursos para
mejores aplicaciones
Desde entonces, la necesidad de recursos de los juegos y las aplicaciones ha
cambiado sustancialmente. Antes, un ordenador para jugar no necesitaba
grandes recursos, pero si los pedía una aplicación ofimática.
En la actualidad se han girado las tornas, haciéndose más necesaria la
potencia para jugar que para trabajar con aplicaciones que podemos
considerar de dominio público. Todo ello, en parte, es debido a la bajada de
precios que han sufrido algunos componentes desde sus inicios.
Hace unos años, con los primeros ordenadores AT, era prácticamente imposible
encontrar 16MB de memoria a menos de 300 euros, actualmente podemos
encontrar 512MB a la mitad de precio y con mejores prestaciones.
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Mayor potencia de proceso de datos
Con el paso del tiempo, hemos podido ir observando como los juegos y las
aplicaciones pasaban de ocupar un simple disquete a llenar hasta dos o tres
CDs, y en el caso de las consolas de videojuegos, un DVD. Por supuesto, este
aumento de tamaño también ha supuesto una mayor calidad del juego en
general: gráficos, sonidos, pantallas, etc.
Estos nuevos juegos y aplicaciones gráficas requieren de mayor potencia de
proceso de datos:
· Más potencia en la tarjeta gráfica: los gráficos actuales en 3D se basan complicados cálculos matemáticos.
· Gran capacidad de almacenamiento: alrededor de 1,5GB de disco duro en algunos casos.
· Una mayor exigencia a la tarjeta de sonido, más canales simultáneos, mayor calidad de sonido, e incluso soporte Dolby.
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Un cambio menos
drástico en ofimática
En el caso de las aplicaciones ofimáticas, aunque se ha notado el aumento en
los requerimientos de potencia, y exceptuando algunas herramientas
específicas que requieren cálculos matemáticos complejos, el cambio no ha
sido tan drástico.
Todas estas necesidades las trataremos en esta guía que empezamos,
básicamente dedicada a optimizar nuestra configuración de hardware y
software para las diferentes tareas que podemos desempeñar con un ordenador
hoy en día.
Aunque las mayores diferencias son generadas por el uso que daremos al ordenador, el sistema operativo también marca unos mínimos aceptables para que el equipo no "sufra". Es decir, si nuestro sistema es un Windows XP, necesitaremos una configuración más potente que si usamos un Windows 98 o Millenium.
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Memoria
Mientras que para los programas de ofimática no nos hace falta una cantidad
considerable de memoria, si que es necesario aumentarla si lo que deseamos
es jugar, realizar trabajos gráficos, o ejecutar gran número de aplicaciones
simultáneamente.
Exceptuando algunas tareas como el retoque de imagen y dependiendo del
sistema operativo instalado, 512MB de RAM son más que suficientes para
desempeñar el trabajo diario.
Aunque los manuales de algunos juegos informan que la necesidad mínima de
memoria es de 256MB y la recomendada de 512MB, para que el juego funcione
correctamente nunca hemos de seguir al pie de la letra esos consejos, ya que
dependiendo de muchos factores, siempre va a ser necesaria más memoria. Lo
aconsejable para no tener sorpresas es, a día de hoy, disponer de 1 GB de
RAM.
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Procesador
Aunque es el cerebro principal del ordenador y el que se encarga de ejecutar
todas las instrucciones y cálculos matemáticos, no es una de las decisiones
más críticas en la configuración de un equipo. Actualmente con procesadores
que superan los 3Ghz, con uno a 2 GHz o 2.4 GHz, podemos tanto trabajar como
jugar sin ningún problema. En todo caso es imprescindible que nuestro
procesador esté bien refrigerado para que ofrezca un rendimiento óptimo.
Para ello es muy importante disponer de un buen disipador y ventilador en la
caja.
En el mercado de los procesadores existen actualmente dos marcas conocidas
por todos:
AMD e
Intel. Aunque las diferencias en rendimiento y
fiabilidad de ambas son mínimas, la elección de una u otra mejorará el
rendimiento de las aplicaciones. Mientras que Intel es la marca preferida
para trabajar, AMD es la elegida para jugar.
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Disco duro
La capacidad de un disco duro es casi tan importante como la velocidad del
mismo. Para trabajar, necesitaremos uno que nos permita fácilmente la
instalación del sistema operativo y las aplicaciones necesarias.
Mientras que el tamaño que ocupan la mayoría de las aplicaciones es muy
inferior al necesario por los juegos, algunas de éstas pueden necesitar
mucho espacio, por ejemplo: Microsoft Office 2003, Visual Studio o Corel
Draw.
El tamaño también dependerá de las tareas que realicemos con el ordenador,
ya que si nos dedicamos al retoque fotográfico, hay que contar que el tamaño
por archivo de trabajo es muy superior al de un documento de Office.
Mientras un documento de Office puede ocupar 1MB de espacio, una fotografía
escaneada para su edición en Photoshop puede alcanzar fácilmente los 75MB.
La velocidad, a menos que nos vayamos a discos duros SCSI, es muy similar
entre todos los modelos. Actualmente se encuentran de 5400 y 7200 rpm
(revoluciones por minuto), que determinan la velocidad de acceso a los
datos. En cuanto a la rapidez de transferencia de datos, hay dos estándares
para los ordenadores de uso doméstico: el ATA, y el SATA, este último es el
que mayor rendimiento consigue, acercándose al de los discos duros SCSI, que
encontramos en ordenadores profesionales.
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Tarjeta gráfica
La
tarjeta gráfica es uno de los elementos más
importantes en la configuración de un ordenador para jugar, mientras que
para trabajar sirve prácticamente cualquiera.
A la hora de jugar requerimos el uso del bus de datos AGP, más rápido y con
muchas más ventajas que su predecesor, el bus PCI, que todavía utilizamos
para otras tarjetas de nuestro ordenador, como la de sonido. Igual de
importante que el bus es la velocidad del mismo, siendo las tasas de
transferencia típicas 4X y 8X, tasas que deben ser ajustadas en la BIOS de
nuestro ordenador.
La memoria disponible en la tarjeta gráfica también es uno de los factores
decisivos: a más memoria, mejor rendimiento, ya que los accesos a las
texturas del disco duro se verán reducidos considerablemente.
También existen placas base con la tarjeta gráfica integrada, pero en la
mayoría de estos casos es la memoria principal del sistema, la RAM, la que
es compartida por ambos, y al no ser una memoria dedicada exclusivamente a
los gráficos, resulta más lenta.
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Monitor
Aunque realmente el
monitor es uno de los componentes de un ordenador
al que menos importancia le damos, realmente la necesidad de uno bueno se
hace notable cuantas más horas pasamos delante de él.
En los monitores, las dos características determinantes son el tamaño del
punto y la velocidad de refresco, aunque ésta última también viene
determinada por la tarjeta gráfica empleada. La primera influye directamente
en la nitidez con la que vemos la imagen en pantalla: a mayor tamaño de
punto, veremos la imagen más borrosa y "cuadriculada". Cuanto menor sea el
punto, mayor definición obtendremos, por lo que la vista descansará.
El refresco de pantalla es la velocidad con la que se redibujan las imágenes
en ésta. Se presenta como un parpadeo de la misma. Éste se hace más
apreciable cuando, acostumbrados a trabajar con frecuencias de 100Hz,
cambiamos a 60Hz. La frecuencia mínima de descanso de la vista es de unos 72
Hz.
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Tarjeta de sonido
Aunque ésta no influye directamente en el rendimiento del equipo, sí que
determina la calidad de sonido que se obtiene de un juego o en una
aplicación de audio digital.
El factor más importante que dterminará la calidad y rendimiento de un juego
es el número de voces simultáneas que ésta soporta. Cuantos más canales a la
vez use, más efectos especiales obtendremos y mejor diferenciados.
Además, en las tarjetas de última generación también vamos a encontrar
efectos de audio que descargan al ordenador de trabajo siempre que la
aplicación que ejecutemos lo soporte. Si queremos dedicarnos a la edición de
audio, hay tarjetas que nos ofrecen calidad profesional, y transforman
nuestro equipo en un verdadero estudio digital.
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Placa base
La placa base es quizás el elemento que pasa más desapercibido a la hora de
escoger un ordenador, mientras que para las personas que buscan un óptimo
rendimiento, ya sea para jugar o trabajar, saben que es lo primero en lo que
hay que fijarse.
Los principales aspectos que se contemplan en la elección de una placa base
son: el chipset o conjunto de circuitos integrados, cuya calidad puede ser
un buen indicio de la velocidad y fiabilidad de la placa; la frecuencia del
bus, que determina su velocidad de transferencia de datos; componentes
integrados, como tarjeta de sonido o gráficos; la tecnología empleada para
los discos duros, AGP; y, por último, el tipo de ranuras de memoria.
Hay que recordar que cada placa base está diseñada para trabajar con una
marca de procesadores, así que hay que escoger un buena pareja
procesador-placa base para evitar sorpresas desagradables.
Las aplicaciones ofimáticas han evolucionado mucho desde sus inicios. Mientras antiguamente era necesario disponer de equipos muy potentes para mover estos programas, hoy en día cualquier ordenador personal puede ejecutarlas sin ningún problema.
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Exceptuando algunas de las
funciones más especializadas para algunos sectores, como el de la ingeniería
industrial, la arquitectura, o la edición de vídeo, cualquier ordenador
cubrirá sobradamente las necesidades de trabajo del usuario.
Las aplicaciones de CAD (Diseño Asistido por Ordenador) y de Animación 3D
requieren de un procesador más veloz y mejor tarjeta gráfica, mientras que
las de edición de video necesitan una mayor velocidad de acceso al disco
duro y de memoria RAM. En cambio, las aplicaciones ofimáticas (Word, Excel,
Photoshop, etc.) no tienen estas necesidades, al menos en el entorno del
usuario medio.
Esto es debido a que no ejecutan complejos cálculos matemáticos, necesitan
gran velocidad de acceso a disco, o rápido acceso a la memoria RAM. Tanto la
velocidad de proceso, como la escritura en disco, no afectará a la velocidad
de escritura de una carta, ni a la búsqueda en una base de datos de tamaño
mediano.
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Memoria
La necesidad de memoria viene determinada por el tipo de trabajo que
realicemos con el ordenador. Mientras que las aplicaciones ofimáticas no
necesitan mucha, aquellas que trabajen con archivos de gran tamaño verán
aumentado su rendimiento, como podrían ser los programas de retoque
fotográfico con imágenes de gran resolución.
Las funciones descritas, por lo general, suelen trabajar con archivos que no
superan los 20MB de tamaño, mientras que otras aplicaciones como las de
edición de vídeo o la edición fotográfica, pueden llegar a tener archivos de
varios gigas sin ningún problema.
Cuando abrimos un archivo, el ordenador intentará cargar la mayor parte
posible del mismo. Aquella parte que no pueda ser guardada en la memoria
RAM, permanecerá en el disco duro hasta que sea necesaria su carga. Si el
archivo se encuentra en su totalidad en la RAM del PC, el tiempo de acceso
será muy reducido.
Uno de los problemas que podemos encontrarnos en este punto es el número de
aplicaciones que tengamos abiertas simultáneamente. Cuantas más haya
cargadas, menor cantidad de memoria RAM disponible.
Por último, el sistema operativo es el primero en hacer uso de la memoria y
dejar parte de él residente en la misma. A partir de aquí hay un sinfín de
aplicaciones y servicios que, aunque nos puedan parecer de tamaño ridículo,
van consumiendo la memoria poco a poco: programas de mensajería, cliente de
correo electrónico, etc.
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Procesador
El procesador es también uno de los puntos críticos en la configuración de
un sistema, y su elección debe de ser determinada por las aplicaciones que
necesitemos ejecutar. La ofimática no hace un uso exhaustivo del procesador,
mientras que sí lo hacen las funciones que requieran de complejos cálculos
matemáticos.
Una hoja de cálculo extensa, aunque tenga que re-calcularse en tiempo real,
nunca llegará a la mitad de cálculos por segundo que realiza una aplicación
como Auto Cad (software de edificación) con un plano sencillo.
Los trabajos en 3D también requieren de gran potencia de procesador, ya que
un modelo tridimensional de un objeto, dependiendo de su complejidad, puede
estar formado por millones de líneas y vértices, y en algunos casos, dichos
elementos se pueden encontrar en movimiento, por lo que es necesario
re-calcular las posiciones de todos estos objetos a la mayor velocidad
posible.
En edición de vídeo también se hacen notables estos requerimientos, aunque
en algunos casos con la ayuda de hardware especializado (tarjetas gráficas)
puede reducirse notablemente el uso del procesador.
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Disco duro
En cuanto a aplicaciones se refiere, el disco duro nunca ha sido
excesivamente tomado en consideración, ya que se supone que simplemente es
un sistema de almacenamiento no vinculado al rendimiento del equipo.
Actualmente, con el software de edición de vídeo, se hace más patente la
necesidad de tener discos duros de gran capacidad y alta velocidad.
Mientras que para una función ofimática como Word o Access, el tiempo de
acceso a disco, así como la tasa de transferencia, es poco importante, no lo
es para aplicaciones que hacen un uso exhaustivo del mismo. En el caso de
las de video, en las que los archivos, debido a su gran tamaño, no puede ser
ubicados en su totalidad en la memoria del sistema, es necesario acceder
constantemente a la información almacenada en el disco.
Manuel Astillero Martinez